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Esculturas monumentales del nuevo aeropuerto Jorge Chávez: arte PUCP que conecta con el mundo

23/8/2025

Docente de la Facultad de Arte y Diseño crea obras icónicas inspiradas en la biodiversidad peruana

Tres imponentes esculturas monumentales reciben desde este año a los millones de viajeros que transitan por el nuevo aeropuerto internacional Jorge Chávez. Estas obras, que representan especies emblemáticas de la fauna peruana, son creación del profesor Haroldo Higa Taira del Departamento Académico de Arte y Diseño de la Facultad de Arte y Diseño de la PUCP.

Las esculturas forman parte del proyecto "Elementos icónicos" encargado por Lima Airport Partners (LAP) y el Museo de Arte de Lima (MALI) al profesor Higa, y buscan crear una nueva identidad visual para el principal terminal aéreo del país, donde cerca de 30 millones de personas al año tendrán su primer o último contacto con el Perú.

Símbolos de identidad y conservación

En el área internacional del aeropuerto, los pasajeros son recibidos por UKU y KUKI, una imponente osa de anteojos de 6 metros de altura acompañada de su cría de 3.5 metros. Estas figuras están inspiradas en el Ukuku de la cosmovisión andina, el guardián de los sitios sagrados que simboliza la conexión entre los Andes y la costa. Los personajes representan al oso de anteojos, especie emblemática protegida en la Reserva Ecológica Chaparrí, clasificada como vulnerable por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza debido al riesgo de extinción.

En el terminal nacional, destaca KROA, una rana Lémur atigrada de 5 metros inspirada en el Mayantú, el sabio mitológico amazónico que representa el conocimiento de las plantas medicinales y la sabiduría ancestral de la selva. Esta obra rinde homenaje a la riqueza de la Amazonía peruana y evoca el espíritu protector de este ecosistema vital.

La elección de estas especies responde a una reflexión profunda sobre la conservación. Las tres especies representadas están en situación de vulnerabilidad, convirtiendo las esculturas en un mensaje que trasciende las fronteras nacionales sobre la importancia de proteger nuestra biodiversidad.

Un proceso de investigación y creación riguroso

El desarrollo de estas obras demandó casi dos años de trabajo, comenzando con una extensa fase de investigación que duró más de un año. "El objetivo consistía en encontrar un eje temático que trasmitiera la diversidad y riqueza de nuestra cultura peruana y ampliar el sentido de identidad peruana con nuevos símbolos, escapando de las elecciones obvias", explica Higa sobre el desafío conceptual que implicaba crear obras originales e innovadoras para un espacio de tal magnitud e importancia.

Higa realizó visitas guiadas con especialistas del MALI, quienes le mostraron la colección prehispánica de ceramios, telares y otros objetos de diferentes épocas de la historia peruana. Paralelamente, se englobó en las tradiciones orales, mitos y leyendas de las regiones peruanas, descubriendo personajes fantásticos del rico imaginario popular de la cosmovisión andina y amazónica.

El proceso creativo incluyó una secuencia meticulosa desde dibujos lineales a mano alzada hasta bocetos en plastilina, escaneo, digitalización y modelado, culminando con impresiones 3D en pequeño formato y el diseño final de colores y colorimetría.

Desafíos técnicos y materialización

Una vez definido el concepto y la creación artística, comenzó la compleja fase de producción en gran formato que duró aproximadamente ocho meses. Para este proceso de materialización, Higa convocó a los profesores Luis Roncalla y Rafael Pinto López del equipo CREADICTIVA, colegas de confianza y compañeros de docencia con quienes comparte más de 30 años de amistad desde su época de estudiantes en la especialidad de escultura de la PUCP.

Los profesores fueron convocados específicamente para organizar el proceso de producción en gran formato de las esculturas monumentales, dirigiendo un equipo de artistas, técnicos y asistentes bajo la supervisión y validación constante de Higa como autor y creador de las obras. El trabajo requirió la adaptación de un taller especial en Magdalena y el uso de tecnología CNC para el corte de espuma de poliestireno, seguido del ensamblaje y tallado detallado de las formas con extremo cuidado en los detalles.

Los retos técnicos fueron constantes debido a la escala monumental. "Factores como la humedad del ambiente, el trabajo en altura, los gases que se desprenden de las resinas, el peso cada vez mayor de las piezas en fibra de vidrio con refuerzo metálico, nos exigían afinar mucho el cuidado y la seguridad tanto del personal, como de las esculturas mismas", detallan Roncalla y Pinto sobre los desafíos que enfrentaron durante los ocho meses de producción.

Uno de los mayores desafíos surgió al momento del traslado: fue necesario rediseñar la estructura interna de las esculturas para fragmentarlas y poder trasladarlas al aeropuerto, cuyos accesos al tercer nivel presentaban restricciones de tamaño. Las piezas fueron elevadas mediante grúas e introducidas por ventanales a 9 metros de altura antes de ser reensambladas perfectamente en su ubicación final.

Arte público que trasciende fronteras

El impacto de estas obras ha superado las expectativas, generando un fenómeno particular en el aeropuerto. Las esculturas se han convertido en un atractivo espontáneo para los viajeros, con cientos de personas deteniéndose a fotografiarse junto a las figuras y compartiendo las imágenes en redes sociales, contribuyendo a difundir la iconografía peruana más allá de las fronteras nacionales.

Las obras fueron diseñadas precisamente para esta interacción directa con el público, buscando que fueran piezas fáciles de entender y atractivas para ser rodeadas y tocadas.

"La idea es que el usuario pueda ponerse al lado, fotografiarlas. Es arte en contacto con todos", explica Higa.

Proyección y significado institucional

Para Haroldo Higa, este proyecto representa una oportunidad única después de 32 años de carrera artística. "Considero honestamente que es un premio y consideración a mi trabajo dedicado al arte y a la escultura durante estos 32 años de carrera artística que ya llevo", expresa el docente, quien también reconoce el aporte fundamental de sus colegas en la producción: "La calidad, trabajo, compromiso y profesionalismo del equipo liderado por Luis y Rafael fueron claves para materializar estas obras en gran formato, estoy infinitamente agradecido".

Los profesores Roncalla y Pinto expresan satisfacción y agradecimiento por ser parte del proceso de producción de un proyecto que tiene relevancia en una plataforma nacional e internacional como el nuevo aeropuerto Jorge Chávez. "Hay mucha satisfacción y agradecimiento. La satisfacción que tenemos todos los que fuimos parte de este esfuerzo colectivo de producción, que requirió mucha paciencia, organización y energía", señalan, destacando también "el trato muy alturado y profesional" que recibieron de los responsables de LAP y el MALI.

Desde la perspectiva académica, este proyecto demuestra la importancia de que los docentes participen en actividades profesionales de gran envergadura más allá del ámbito universitario. Para Roncalla y Pinto, esta experiencia de producción representa una oportunidad de consolidar el prestigio académico de la PUCP en el ámbito del arte público, contribuyendo a posicionar a la universidad como formadora de profesionales de primera línea capaces de ejecutar proyectos de alcance internacional.

Un mensaje para el futuro

El impacto de estas esculturas trasciende su función estética, estableciendo un nuevo paradigma para el arte público en el Perú. Las obras han demostrado su capacidad de generar conexión emocional inmediata con los viajeros, convirtiéndose en embajadores silenciosos de la identidad peruana que operan las 24 horas del día en uno de los espacios de mayor tránsito internacional del país.

"Me gustaría que este tipo de iniciativas privadas y/o públicas se convierta en un ejemplo cotidiano en donde el arte y la cultura tienen un espacio estelar, integrados a proyectos de tanta envergadura que buscan el desarrollo de la nación", reflexiona Higa sobre el potencial transformador de este tipo de intervenciones.

El proyecto evidencia una carencia que el propio Higa identifica en el desarrollo urbano nacional: la falta de políticas culturales sólidas que faciliten el desarrollo del arte público en las ciudades peruanas. Las escasas oportunidades para crear esculturas públicas y la ausencia de equipos técnicos multidisciplinarios que potencien su impacto limitan el alcance de las obras y su capacidad para construir identidad colectiva.

En este contexto, la oportunidad brindada por LAP y MALI para crear estas obras exclusivas se convierte también en una demostración del valor y la función social del arte. Las esculturas monumentales del aeropuerto Jorge Chávez no solo embellecen el principal terminal aéreo del país, sino que posicionan al arte peruano contemporáneo en una vitrina internacional, llevando un mensaje de identidad, conservación y creatividad a cada uno de los millones de visitantes que cada año eligen al Perú como destino.

Comisión de Comunicaciones
Departamento Académico de Arte y Diseño - PUCP
Agosto 2025

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